¿Qué son las hernias discales?

HERNIAS DISCALES, ¿QUÉ SON?

La columna vertebral está formada por 7 vértebras cervicales, 12 torácicas, 5 vértebras lumbares y el hueso sacro y coxis.

Entre las vértebras se encuentran unos discos cartilaginosos cuya función es el sostén y la amortiguación. Estos discos cartilaginosos están formados un anillo fibroso que rodea el núcleo, que es una sustancia gelatinosa formada por casi un 90% de agua. La función del disco intervertebral está diseñado para soportar las cargas de la columna vertebral.

 

¿Qué pasa si se rompe este anillo fibroso?

Cuando se producen cambios degenerativos o traumáticos en las vértebras se rompe este anillo fibroso dando lugar a:

  • fisura: se rompe el anillo fibroso
  • protusión: se rompe y una parte del disco sale fuera de su localización
  • hernia discal: el contenido del  disco sale hacia el exterior comprimiento estructuras nerviosas generando dolor, entumecimiento que recorre la pierna (en caso de hernia lumbar) o el brazo (en hernia cervical), sensación de calambre, pérdida de sensibilidad y en los casos más graves pérdida de fuerza.

 

Tratamiento:

Mediante la fisioterapia:

  • Se trabaja desde la prevención, enseñando una higiene postural correcta en las actividades de la vida diaria, en la sedestación prolongada, malas posturas, movimientos repetitivos de flexión de tronco, carga de peso inadecuados, eliminando por tanto el riesgo de producir las hernias discales.
  • Disminuye la sintomatología.
    • La inestabilidad lumbar está directamente relacionada con la lumbalgia y con el tiempo puede progresar a una hernia discal. ​En la actualidad cientos de estudios han demostrado que la estabilidad de la zona lumbar depende de la musculatura del grupo abdominal y de la pelvis, estos ejercicios son altamente efectivos y seguros para todo tipo de personas, se ha popularizado como el «Entrenamiento del CORE» el cual es aplicado obteniendo grandes resultados en pacientes con hernias discales post-quirúrgicas y que padecen de una lumbalgia.
    • Movilidad y flexibilidad lumbar: Se debe tener un equilibrio entre estabilidad y una correcta movilidad en la columna lumbar, ya que si es muy rígida también aumenta la probabilidad de lesión sobre la zona lumbar, por esto también se recomiendan ejercicios de movilidad pélvica y flexibilidad lumbar.

En casos más graves, donde exista:

  • una pérdida de fuerza,
  • electromiografía con signos de afectación de la raíz.
  • Resonancia magnética con lesión objetiva.
  • Pérdida del control de esfínteres (incapacidad para controlar la orina o heces).

El tratamiento es la cirugía.

La fisioterapia actuará tras la cirugía, con los objetivos de:

  • Disminuir el dolor.
  • Reducir la hipertonía de la musculatura lumbo-pélvica. 
  • Postura general correcta.
  • Eliminación de la lumbalgia y la irradiación a piernas. 
  • Ganar funcionalidad en las actividades de la vida diaria. 

    Las técnicas aplicadas para conseguirlos serán:

1. Masoterapia o masajes: para reducir dolor, relajar musculatura.

2. Tratamiento de la cicatriz para disminuir las adherencias y evitar retracciones de tejidos.

3. Electroterapia con corrientes analgésicas, TENS.

4. Magnetoterapia para aumentar la nutrición de los tejidos y analgesia.

5. Termoterapia: el calor ayudará a mejorar la circulación en los tejidos y relajará la musculatura. (Ej.: infrarrojos).

6. Ejercicios en seco y en piscina. La piscina ayudará a perder el miedo a moverse debido a la propiedad de desgravitación del agua, y la temperatura relajará los músculos. Para la corrección de cifosis dorsal baja. Fortalecer músculos.

7. Estiramientos

8. Ejercicios de estabilización lumbar

 

 

 

Bibliografía:https://www.fisioterapia-online.com/